01 · Contexto

El año en que la Academia se quedó sin tema

La Academy of Management celebró su 86.ª Reunión Anual en Filadelfia este año sin un tema formal — una decisión inusual en la comunidad de académicos de management más grande del mundo, y también reveladora. Sin un único estandarte que la convocara, la reunión se desplegó para estar a la altura del momento: investigación responsable, la ética de la automatización y la ya conocida agenda de los grandes desafíos que ha reorientado al campo desde que Ferraro, Etzion y Gehman (2015) y George y colegas (2016) sostuvieron que el management debe involucrarse con los problemas que los mercados y los Estados no resuelven por sí solos.

Los municipios son el lugar donde varios de esos desafíos hoy convergen. La inteligencia artificial, la identidad digital, la analítica geoespacial y los servicios basados en datos están redefiniendo cómo operan las instituciones urbanas y cómo la ciudadanía se relaciona con el Estado. La promesa es real — movilidad, seguridad, sostenibilidad, inclusión. El riesgo también: sesgo algorítmico, vigilancia, extractivismo de datos y una brecha creciente entre los asentamientos con fuertes capacidades digitales y los que carecen de ellas. Nuestro simposio fue auspiciado deliberadamente por tres divisiones que rara vez se sientan juntas — Technology and Innovation Management / CTO, Social Issues in Management y Organizations and the Natural Environment — porque la cuestión municipal se niega a quedarse dentro de una sola de ellas.

El encuadre con el que abrí, junto a Paul Murphy, fue un cambio de tiempo verbal: de la ciudad inteligente como sustantivo a gobernar como verbo. La agenda de la ciudad inteligente prometió eficiencia y optimización; entregó despliegues impulsados por proveedores y arquitecturas de gobernanza fragmentadas que privilegian la eficiencia centralizada de las megaciudades por sobre la participación en los asentamientos pequeños y medianos de una región. Apoyándonos en la tradición del bien común que Rocha y colegas (2022) devolvieron a la conversación del management — y en el trabajo que desarrollé con Guilherme Tortorella y Héctor Rocha sobre la transformación digital en ciudades latinoamericanas (2025) — le pedimos a la sala que tratara la gobernanza digital no como un añadido técnico, sino como un problema de diseño institucional orientado a la dignidad humana.

La ciudad inteligente fue una decisión de compra. El municipio centrado en las personas es una decisión de gobernanza — y la academia del management ha tardado en reclamarla.

02 · Marco

Tres capas donde se gana o se pierde el bien común

Lo que sostuvo los noventa minutos fue una pila sencilla. La transformación digital en un municipio no es una sola cosa a gobernar; son tres, y la mayoría de las instituciones invierte en la primera mientras descuida la segunda, que es justamente donde se deciden los resultados para la ciudadanía. Lo planteamos como la pila municipal centrada en las personas, y la usamos para ordenar las provocaciones del panel.

01 · Infraestructura Pública Digital

Identidad, consentimiento, credenciales y plataformas de datos compartidas — la columna vertebral de la administración pública del siglo XXI, desde la DPI de la India hasta QuarkID en Buenos Aires. Las decisiones que se toman aquí determinan si la infraestructura promueve la inclusión o fabrica nuevas dependencias. Es la capa que los municipios están más ansiosos por comprar.

02 · Inteligencia de Gobernanza

Evaluaciones de impacto algorítmico, auditorías de equidad, protocolos de explicabilidad y puntos de control con supervisión humana — la capacidad institucional de exigir cuentas a una decisión automatizada. La mayoría de los municipios corre algoritmos de ruteo, asignación y puntuación de riesgo sin nada de esto. Este es el vacío, y golpea con más fuerza a los sectores marginados.

03 · Resultados de Bien Común

Inclusión, dignidad, derechos y valor público medible — en toda la región, no solo en su núcleo metropolitano. La tradición del bien común (de Aristóteles a Aquino y a Tirole, 2016) aporta la prueba normativa: ¿el sistema amplía el florecimiento humano, o optimiza una métrica a su costa?

En concreto: el dinero y los titulares van a la Capa 1, pero el bien común se decide en la Capa 2. Un municipio puede comprar infraestructura pública digital de primer nivel y aun así fallarle a su ciudadanía si no puede auditar, explicar y revertir las decisiones que esa infraestructura habilita.

03 · El Panel

Siete miradas, una misma pregunta municipal

La fortaleza de la sesión fue su amplitud: teoría del propósito, ciencia urbana, comunicación, gobernanza descentralizada y práctica municipal de primera línea, desde la Argentina, España, los Estados Unidos, el Reino Unido y más allá. Agrupé las provocaciones en tres pistas — teoría, método y gobernanza en la práctica — y el panel completó cada una.

01

Teoría — propósito y bien común. Héctor Rocha (IAE Business School) ancló el marco normativo: la gobernanza digital es una cuestión de propósito institucional, no solo de desempeño, y la tradición del bien común le da al management un lenguaje que la sola eficiencia no puede ofrecer. Esteve Almirall (Esade) aportó la frontera académica sobre IA y sistemas urbanos — dónde la investigación es rigurosa, dónde es endeble y qué esperan hoy las revistas de alto impacto de un trabajo que reclama relevancia social. Juntos fijaron el listón: reencuadrar el debate de la ciudad inteligente desde la teoría del management, en lugar de cederlo a la ingeniería y a los proveedores.

02

Método — medir lo que importa. Rishabh S. Chauhan (NYU Tandon, Center for Urban Science and Progress) apretó el problema de la medición desde la ciencia urbana: los modelos de decisión de IA para movilidad e infraestructura resiliente son tan confiables como los datos y la evaluación que los respaldan. Marina Santucci (Universidad Austral) ancló la discusión en la realidad municipal argentina, donde la interfaz con la ciudadanía — no el modelo — es donde la inclusión o la exclusión efectivamente se sienten. La conclusión compartida: los índices de gobernanza digital existentes rara vez capturan las interdependencias sociotécnicas entre datos, identidad, algoritmos y experiencia ciudadana. El campo necesita ontologías e instrumentos comunes.

03

Gobernanza en la práctica — de los pilotos a los programas. Peter Griffiths (BABLE Smart Cities) trajo el realismo del profesional: la mayoría de los conceptos de ciudad inteligente muere entre el piloto y el programa por falta de diseño institucional, no de tecnología. Nikhil Varma (Ramapo College of New Jersey) abrió la pregunta de la gobernanza descentralizada — blockchain e identidad digital para presupuestos participativos, registros de propiedad y confianza — y dónde la adopción real efectivamente se sostiene. Francisco Túñez (USAL / Humboldt / CONICET) sumó la mirada de la comunicación y la gobernanza de la información: cómo la mediación algorítmica de la esfera pública determina si la ciudadanía puede confiar en los sistemas que la gobiernan, comprenderlos e impugnarlos.

04 · Agenda

De la provocación a una agenda de investigación y práctica

Un simposio se justifica solo si deja una lista de tareas. La nuestra convergió en la misma disciplina que llevo al trabajo con empresas: medición antes que herramientas, gobernanza antes que escala, e interoperabilidad como condición para que algo viaje. Aquí el Sur Global no es una nota al pie, sino la prueba más exigente — los municipios latinoamericanos combinan restricciones de recursos, desigualdad social y alta adopción digital, lo que los convierte en un laboratorio de innovación frugal y centrada en la ciudadanía y, en la misma frase, en vigilancia y dependencia de plataformas. Lo que funciona en una megaciudad rara vez sobrevive al contacto con un municipio pequeño o rural, y la investigación apenas ha empezado a descender por la jerarquía de los asentamientos.

En concreto: la contribución que la academia del management puede hacer no es otra etiqueta de madurez. Es la capa de gobernanza — auditorías, derechos, medición, diseño institucional responsable — que convierte una plataforma comprada en valor público. Del piloto a la política, ese es el trabajo.

Gobernanza

Tratar la rendición de cuentas algorítmica como infraestructura municipal: evaluaciones de impacto y auditorías de equidad antes del despliegue, protocolos de explicabilidad que la ciudadanía pueda usar de verdad y una firma con supervisión humana en las decisiones irreversibles o que afectan derechos. Extender el mismo estándar a la infraestructura pública digital — identidad, consentimiento y plataformas de datos como QuarkID — para que la inclusión se diseñe, no se espere, y mapearlo a los regímenes de protección de datos en su umbral más estricto.

Métricas

Construir ontologías e instrumentos compartidos que capturen el conjunto sociotécnico, no meros sustitutos: un ratio de servicio digital de extremo a extremo, cobertura medida en los asentamientos pequeños y rurales — no solo en la capital —, decisiones auditables y con identidad atestiguada, y una señal recurrente de confianza y satisfacción ciudadana. KPIs antes que APIs — si un municipio no puede medir la inclusión, no puede gobernarla, y ninguna plataforma hará ese trabajo por él.

HOY PRÓX LUEGO

Próximos pasos

Ahora: un grupo de trabajo posterior al simposio para coescribir una agenda de investigación que abarque auditorías algorítmicas, marcos de derechos digitales y modelos de gobernanza para la identidad digital. Luego: un número especial y una red interdivisional que una a TIM/CTO, SIM y ONE, con los casos del Sur Global en el centro. Después: alianzas de campo que lleven los marcos a municipios reales — la única prueba que cuenta.

Perspectiva Socradata

El bien común es un problema de gobernanza, no de tecnología.

Filadelfia confirmó algo que esta publicación sostiene cada semana en clave empresarial: la capacidad rara vez es la restricción vinculante. Los modelos, los rieles de identidad y las plataformas de datos están llegando a los municipios más rápido de lo que las instituciones pueden gobernarlos, y la brecha entre ambos es donde la ciudadanía es atendida o, calladamente, clasificada. La academia del management pasó una década aprendiendo a describir la transformación digital. La invitación ahora es a ayudar a gobernarla — a aportar las auditorías, los marcos de derechos, la medición y el diseño institucional responsable que una plataforma comprada no puede aportar por sí sola.

Para América Latina y el Sur Global en su conjunto, esto es oportunidad y advertencia a la vez. Nuestros municipios pueden dar un salto hacia la innovación frugal y centrada en la ciudadanía, o heredar vigilancia y dependencia a precio de saldo. La diferencia no será la sofisticación del algoritmo; será la madurez de la gobernanza a su alrededor, y si esa gobernanza alcanza a los asentamientos pequeños y rurales que el modelo de la megaciudad olvida. Mi agradecimiento a Héctor Rocha, Marina Santucci, Rishabh S. Chauhan, Peter Griffiths, Esteve Almirall, Francisco Túñez y Nikhil Varma, y a mi co-organizador Paul Murphy, por una conversación que trató al municipio como el serio problema institucional que es. Del piloto a la política, y KPIs antes que APIs — interoperabilidad o no escala.

Sigamos la conversación

Socradata trabaja con municipios, organismos públicos y empresas de toda América Latina en gobernanza digital centrada en las personas — rendición de cuentas algorítmica, infraestructura pública digital y la medición que convierte plataformas en valor público. Si estás construyendo en este espacio, o querés sumarte al grupo de trabajo posterior al simposio, me gustaría conversar.

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